jueves, 27 de enero de 2011
Relatos de la noche I
lunes, 17 de enero de 2011
Fue una noche atrás..
Hoy son las 4 y media y puedo apreciar más que nunca el desgaste de mi insomnio. Y ni siquiera puedo oír ya la pequeña vocecita que me susurraba hasta hace poco “duerme”. Solo quedo yo, sentado en mi habitación iluminado levemente por una tenue luz blanca que proyecta las sombras de mis dedos sobre el teclado del ordenador. Y como melodía de fondo el silencio. Mi cuerpo anhela el tacto de las sabanas y el reposo de una almohada, pero a mi mente le importa poco descansar, es joven y parece estar descubriendo los detalles efímeros de la vida que hasta ahora había obviado y encuentra en ellos un edén de sensaciones. No quiere descansar. Puede que por miedo a caer en ese estado de letargo donde lejos de dormitar perezosa, se aviva con cada latido para repasar cada minuto de vida del extraño día donde se ha visto embarcada. O puede que solo este deseando un momento más de placer entre deleites de entremeses metafísicos, sin beber siquiera un sorbo de coherencia ni acompañarlo con un breve aunque intenso descanso.
No me concede deseos ni mi propio cuerpo. Pero más bien es la mente la que piensa en esto y es a la vez esta misma la que me ignora y me repudia. Seré dos “yo” entonces. El que no concede y el que exige. Mecanismos tan complejos y extraños que pueden llegar a coexistir por separado. Mientras uno celebra la vida el otro encierra el deseo y apuntala el presente como queriendo decirte “solo eres un hombre” mientras paseas por el foro entre halagos y piropos.
Mi cuerpo tira de mí hacia la cama. Preveo un largo periodo de taciturna oscuridad, insomnio y ganas de cambiarlo todo. Desde la cabeza a los pies. Despertarme en el cuerpo de otro, no en el de un extraño sino en el mío propio, tan cambiado que tenga que debatirme entre la alegría del nuevo y la añoranza de viejo. Entre acostumbrarme al cambio o explorarlo de nuevo.
Dilemas morales, dramas personales. Un vergel de ruidos que estallan juntos en mi cabeza intentando crear un coro de vivencias personales que me reporten algo bueno, pero solo consigo insomnio.
Persiguiendo banas ilusiones..
Acerca los pies a la tierra. Cuando sientas que comienzas a elevarte, no seas necio, desanda en trecho y a lo hecho pecho. Si encuentras una razón haz acopio de valor. No hay ninguna distancia insalvable si la verdad es tu equipaje.
Al cielo no as de mirar pues no veras por dónde vas. No des demasiado en tu empresa sin saber si obtendrás una respuesta. Entona tus propias canciones sin himnos de naciones. Talla tu propia virtud, no acomodes la acritud.
La verdad es siempre constante, va ligada a mi linaje, mi esperanza está siempre presente, el optimismo subconsciente. Retales de una vida pasada sin huella ni morada.
Caer en una mirada perdida, confusiones de otra vida. Sin ser tu mismo no vives, y vivir lo mismo no sirve. No olvides tus principios ni tus convicciones son tu esencia, tus razones.
domingo, 16 de enero de 2011
(Sin titulo)
Te estalla el cerebro. En mil pedazos. Pero no ay sangre. Solo dudas, temores y miedos. Solo preocupaciones. Tranquilo. Solo ha sido esa acumulación de todo este último año. Vas corriendo a verte en el espejo sin saber con seguridad si esa brecha aun humeante te ha manchado la cara y la ropa. Tiras todo a la lavadora pero te das cuenta de que aun tienes sangre por toda la cara. Pero dicen que la cara es el espejo del alma. Asique estas jodido. Tienes incluso herido aquello que no puede verse ni palparse. Te han tocado una de esas cosas que solo puede sentirse, que no está ni dentro ni fuera de ti, pero lo consideras mas tuyo que cualquier otra cosa.
Como no puedes lavarte decides mandarlo todo a la mierda. Intentas recrear en tu mente como seria echarlo todo por la borda. Ir cogiendo cada uno de esos pedacitos que aun descienden pegajosos por tu frente e irlos olvidando mientras los pierdes de vista en el horizonte hundiéndose a la vez en lo más profundo del océano.
No lo consigues así que simplemente decides coserte de mala manera el agujero abierto en tu cabeza, ponerte una peluca y salir a la calle como si nada. Pero con la primera ráfaga de viento se te vuela esa mierda de peluca que creíste en algún momento que engañaría a alguien y a la vuelta de la esquina te tropiezas con otro recuerdo, te asalta el miedo y crecen las dudas y las malas puntadas de tu, aun ensangrentada herida, saltan por los aires y sientes como esa fría brisa se te cuela por dentro bailando entre los descosidos de ese tremendo agujero que vuelve a estar abierto, rebosando de sesos metaforizados en temores, odios y demás chorradas banales.
Siervo de la noche
El horizonte me envolvía,
la oscuridad se convertía en luz,
la noche en día.
Presente, pasado y futuro.
Se entremezclan
todo en uno.
Se perdían las palabras en el oscuro cielo,
a cada paso que daba,
con cada respiración que emanaba.
No me podía el frío,
no me atacaban los escalofríos,
solo un sentimiento cálido con cada rayo,
solo un suspiro eterno con cada trueno.
No me salía tristeza,
bien presente la entereza.
Aburrido paisaje diurno,
enamorado del nocturno.
Estrellas conforman mi esencia,
iluminada mi existencia.
Mi piel se eriza al contacto
de mi brazo en el ocaso.
El sol se esconde cansado,
su luna se hace cargo.
La reina de la noche es eterna,
me inclino en su presencia.Vendetta
Arrancado el último aliento.
Queda el cadáver con justo escarmiento.
Aclamada venganza, justicia al suplicio,
su droga era el vicio, su arma la depravación,
muerte sin contemplación.
Sus víctimas el jurado, un juez sin valor,
mi mano el verdugo y el sentenciador.
Aires de cambio,
olvidado el cansancio,
de tantas esquelas,
se apagaba la vela,
las ultimas horas de luz…
