sábado, 15 de diciembre de 2012

"No habrá futuro para los destructores de este mundo"


No habrá futuro para los destructores de este mundo.
Ellos nos aplastaran el espíritu, nos arrancaran la esperanza.
Pero no debe haber odio ni venganza. Solo castigo.
Solo queda el presente de cada uno, los segundos que transcurren rápidamente, entre cada uno de estos pensamientos.
Ya ni siquiera podemos tener la certeza de que será lo próximo que nos arrebaten.
Pero nos aferraremos a todo lo bueno que pase por nuestras vidas.
Estamos hechos de la misma naturaleza que compone este mundo, somos nosotros los hijos del tiempo, los padres del mañana.
Si alcanzamos a ser libres, lo suficientemente libres como para darnos cuenta de todo cuanto acontece en el mundo, y no enloquecemos en el proceso, obtendremos el poder, la fuerza y el deber de luchar por esta tierra. De vivir en esta vida, de elegir cambiar este caos por otro.
No hablo de forjar nuestro destino, ni de vivir según nuestros principios. Eso ya debería estar claro. Hablo de despertar un día y no volver a dormir jamás, y de no permitir que se duerman otros. Aun quedan demasiados vestigios de la desolación. Aun se derraman demasiadas lágrimas, aun perecen los buenos, y se inmortalizan los malvados.
Si todo esto perdura, cada estatua de sal, cada porción de cultura, formaran un falso espejo que nos señalara a todos, y no veremos llegar el día en que nos miren como al polvo, y se rían de nosotros, pobres desgraciados que vivieron su propio infierno, sonriendo únicamente ante la muerte por no poder esquivarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario