Hablamos de
perder el rumbo, como si
alguna vez lo hubiésemos poseído.
Hablamos de
corazones rotos,pero cuando
volvemos a amar nunca pareció haber existido otro.
Se puede
soñar despierto y vivir dormido,pero no
vivir en un sueño.
Tan frágiles
son ya las sonrisas porque todo parece querer derrotarnos, por eso ahora, más
que nunca, mejor podremos apreciar a
aquellos que sonríen. Que no temen a un mal sueño, ni a un giro inesperado del
destino.
No nos
dejaremos arrastrar hasta los rincones más sombríos de nuestra mente.
Hallaremos
nuestro propio camino, sin rumbo ni horizonte.
Curaremos
nuestro espíritu con cada herida, con cada fracaso.
No habrá
sabiduría sin los errores de del día a día.
No habrá
descanso sin un solo llanto.
No
desesperéis amigos, aun sin destino,
refugio o paraíso.
No sufráis anhelando lo que nunca llega, vivid
cuidando lo que tenéis cerca.

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