Si me
preguntarais, por aquello que el sueño me arrebata.
El culpable
de tantas noches pernoctando, de ver la luz por la mañana, aun despierto y
ojeroso.
No sabría
contestaros.
No es por la
fiesta, la droga o la bebida.
Ni por la
ausencia de calor entre las sabanas.
Da igual si
solo queda el frió suelo, la cama llena o vacía, por tu compañía.
Siempre tendré
los ojos bien abiertos, buscando esa idea recurrente, inalcanzable. Ese sueño
poderoso, fugaz e irrepetible.
No será por las
vueltas que da mi cabeza, ni por los viejos recuerdos que el alcohol rescata.
Pero aun no
logro encontrar el motivo.

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