Tras las sombras de la noche, oscura y transparente, se
encuentra el mayor de los peligros, la mayor de las verdades.
No lograreis vislumbrar el final del camino, el limite de la
senda que marcará vuestro destino.
Sentires temor, un escalofrió y una breve angustia. Pero sin
luchar contra quimeras ni falsos enemigos, solos tendréis vuestros propios
fantasmas.
Podemos llegar a confundir la razón mas sencilla o la mejor
de las explicaciones pues solo deseamos el contacto, la piel erizada y el lecho vació por la mañana.
Ahogamos las penas pero rescatamos los recuerdos una y otra
y otra vez.
Porque en nuestro caos se encuentra el mayor de los órdenes.

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